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Fabricación Aditiva de Principio a Fin

impresión aditiva con impresora 3D

Durante gran parte de la historia humana, la fabricación de piezas fue sustractiva. Al material sin formar se le recortaban partes para lograr los resultados deseados. Sin embargo, en la década de 1970, una nueva revolución de fabricación estaba comenzando. El diseño asistido por computadora (CAD) era capaz de guiar láseres apuntados a plástico líquido, fusionándolo en plástico sólido. Se agregaron capas ultrafinas al producto, creando, por primera vez, la fabricación aditiva.

La primera fabricación aditiva se utilizaba principalmente para la creación rápida de prototipos, creando modelos a escala o pequeñas cantidades de piezas para probar el diseño antes de pasar a la fabricación a mayor escala. Con los años, la fabricación aditiva se ha perfeccionado y mejorado. Se pudieron utilizar más materiales, lo que abrió un mundo de posibilidades. Las principales empresas tecnológicas desarrollaron instrumentos que podían realizar impresiones aditivas o que estaban fabricados con piezas impresas mediante adición.

A medida que expiraban las primeras patentes, muchas más empresas pudieron unirse al negocio de la manufactura aditiva, lo que llevó a un auge en el desarrollo y la comprensión. La “impresión 3D” se convirtió en un término familiar entre el público general y la manufactura aditiva ganó una amplia aceptación.

Al igual que con la mayoría de las tecnologías, a medida que la fabricación aditiva se desarrolló, se volvió más barata y fácil de usar en las líneas de producción. Los beneficios de la fabricación aditiva resultaron increíblemente atractivos para ciertas industrias, como la de la aviación. Con la fabricación aditiva, se podían fabricar piezas que antes habrían sido inviables, como piezas huecas con entramados de soporte interiores para reducir considerablemente el peso sin sacrificar la resistencia o la integridad de la pieza, aumentando así la eficiencia de un motor de reacción, por ejemplo.

La fabricación aditiva, a pesar de todas sus ventajas y crecimiento, no es un proceso perfecto e infalible, y sigue siendo tan importante como siempre contar con un fuerte control de calidad de las piezas que se fabrican. Las técnicas de análisis, como la espectroscopia de descarga luminiscente, pueden permitir el análisis en masa y la perfilación de profundidad cuantitativa de los materiales, para lograr una comprensión completa de la composición elemental y garantizar que las capas se hayan construido correctamente. Un laboratorio metalográfico completamente equipado también es un recurso clave para medir la resistencia y la calidad de las muestras de material tanto durante el desarrollo como en los procesos de producción.

Por eso, LECO ofrece una solución integral para tus necesidades de análisis en fabricación aditiva. Desde el primer corte de tu muestra hasta el pulverizado final en un GDS900, las soluciones de LECO funcionan en conjunto a la perfección para garantizar que tus productos de fabricación aditiva tengan la transición más fluida de principio a fin. Descubre lo que te has estado perdiendo con LECO.


Instrumentos utilizados